Una aproximación al cáncer

EL INCREMENTO del cáncer en nuestros tiempos, sobre todo en la sociedad desarrollada, obliga a replantearse toda la parte de la terapéutica y sobre todo considerar si la solución puede venir más desde el campo de la prevención que desde el planteamiento exclusivamente curativo, aunque éste se haga disfrazado de medicina seudo-preventiva con chequeos y exploraciones periódicas destinadas a detectar su aparición en fase embrionaria y poder así optimizar los resultados de la terapéutica aplicada en los primeros momentos. Se ha avanzado mucho en los tratamientos tumorales y sin embargo cada año mueren más personas y cada año también se diagnostican más enfermos de cáncer.

La alimentación, los hábitos de vida, la contaminación, los tratamientos químicos, el estrés, etc…, parecen ser responsables de este mal del siglo XX al que no se encuentra solución. La OMS considera que cerca del 70% de los tumores malignos tiene su origen en la alimentación. Un estudio reciente de la Ciudad Sanitaria La Paz de Madrid, calcula que si se mantiene la promoción observada en los últimos años, dentro de poco, uno de cada tres habitantes de la U.E. estaría afectado de cáncer. Es decir, más del 30% de los ciudadanos europeos padecerán algún tumor maligno con independencia de si finalmente pueden o no ser curados.

¿QUÉ ES EL CÁNCER?

Las primeras referencias al cáncer, datan del siglo XV a.c. Por otra parte no es una enfermedad exclusiva del hombre, aunque si es cierto que no todos los animales lo padecen. Recientemente se descubre la presencia de unos genes (oncogenes) en nuestras células que si se activan pueden dar lugar a tumores malignos. Uno de los descubridores llegó a decir que “el enemigo está en nuestro interior”. La sabiduría popular desde siempre sostiene que el “mal” todos lo llevamos dentro, a unos se le despierta y a otros no. La ciencia no hace otra cosa que confirmarlo. Y aquí está el gran secreto y también la solución a la mayoría de los cánceres. Si no son activados por determinados agentes físicos o químicos, internos o externos, estos genes no actúan.
A nivel interno pueden activarse por causas hereditarias, estrés, o cualquier otro factor desconocido; y a nivel externo por fármacos, tabaco, alcohol, contaminación y sobre todo, alimentación. Y es que los seres humanos somos el resultado de lo que comemos, lo que respiramos, lo que pensamos y lo que heredamos.

LA DIETA COMO FACTOR DE PROTECCIÓN

Al abrir esta sección sobre la investigación en nutrición humana, queremos trasladar al lector en sucesivos capítulos la importancia de la alimentación en la prevención de las enfermedades de todo tipo, pero sobre todo en aquellas que se han convertido en la mayor causa de mortalidad en esta llamada sociedad industrializada o del primer mundo. Haremos un recorrido por la dieta más adecuada, los alimentos antioxidantes, o preventivos de enfermedades degenerativas, las medicinas alternativas, la fitoterapia… Sin renunciar a los avances científicos en el campo curativo, cuya labor corresponde a los oncólogos, hemos de buscar la causa de tanta muerte irremediable.
Cada año se diagnostican en España más de 130.000 casos nuevos de cáncer y cada año mueren en España 90,000 enfermos. El cáncer de próstata aumenta un 5% cada año. El de mama aumentó un 20% en los últimos años, y la tendencia es a crecer de forma espectacular. Los cáncer de pulmón, mama y estómago están por encima de la U.E. Esta enfermedad supone el 50% de muertes en mayores de 65años. La investigación avanza a pasos de gigante y sin embargo cada año aumenta el número de enfermos y de muertes.

¿ESTAMOS PERDIENDO LA BATALLA CONTRA EL CÁNCER?

La medicina natural ha proclamado desde siempre la prevención como principal solución Frente a la enfermedad. Hoy la investigación le está dando la razón en cada nuevo descubrimiento. El centro de investigación del cáncer en Heidelberg (Alemania) hizo un seguimiento de 10 años de duración con un grupo de vegetarianos. Los resultados fueron sorprendentes: este colectivo padecía un 50% menos de cánceres y enfermedades cardio-vasculares que el resto de la población de alimentación omnívora. El Instituto de Higiene de Londres hizo otros estudio sobre 11.000 británicos vegetarianos y cuyos resultados, publicados por la British Medical Journal, eran prácticamente iguales. La mayoría de expertos en oncología y nutrición están de acuerdo en que nuestra alimentación ha de ser muy abundante en hortalizas, frutas frescas, verduras, cereales integrales, legumbres y aceite de oliva y escasa en carnes, sal, azúcar, conservas, aditivos, alcohol y productos refinados.
Dentro de estos alimentos hay algunos que tienen factores de protección específicos por sus características antioxidantes, al ser ricos en vitamina C, betacaroteno, vitamina E, selenio, etc. Otros alimentos combaten la aparición y desarrollo de los tumores por ser ricos en flavonoides, polifenoles… como el ajo, la uva o la remolacha roja, entre otros. Es tal la importancia que se le está dando a la dieta como elemento de protección tumoral que la propia U.E. subvenciona un estudio que acaba de comenzar en Escocía, con el patrocinio de la fundación británica imperial Cáncer Research y que analizará los hábitos alimenticios de 250.000 europeos y su repercusión en la aparición de procesos cancerígenos.

¿O ESTAMOS PERDIENDO LA GUERRA CONTRA EL CÁNCER?

Los investigadores Bailar y Smith de la Harvard School of Public Health llegaban a esta conclusión en un riguroso estudio publicado en “Mundo Científico”, y en el que ponían de manifiesto que, al contrario de lo que se dice, “la mortalidad por cáncer no disminuye, mas bien al contrario, aumenta” En algunos países como Australia, Canadá, EE.UU. y Japón, el incremento de datos de mortalidad en los últimos 30 años ha sido del 160%, mientras que en el resto de los países industrializados, los expertos de la OMS barajan porcentajes que van del 50 al 120 %. Según los expertos en nutrición de la organización mundial de la salud, el origen de estas cifras está en una dieta desequilibrada y en el consumo exagerado de grasas animales, lo que conduce a la HTA, la diabetes y a diversas formas de cáncer, así como accidentes cardiovasculares y cerebrales. La media de fallecimientos por enfermedades cardiovasculares en el mundo está en torno al 20%, mientras que en los países industrializados se aproxima al 45% en contraste con las naciones en desarrollo pobres en azúcares, en donde esta cifra no alcanza el 15%.

En cuanto al cáncer, segunda causa más importante de mortalidad en el mundo, los expertos establecen una relación muy similar. La dieta es, por tanto, un pilar fundamental en la prevención de enfermedades en general y en particular de cardiovasculares y el cáncer. El Instituto Nacional contra el cáncer de EE.UU. ha elaborado un estudio que muestra que el cáncer de esófago y estómago ha aumentado un 300% desde 1976 entre los hombres de raza blanca obesos, en aquel país y el epidemiólogo gallego Salvador Pita, en un reciente estudio, demuestra la relación existente entre la dieta y la aparición del cáncer de estómago, enfermedad esta que ocupa en Galicia el segundo lugar como causa de muerte, después del de pulmón en el hombre y mama de la mujer.

Hay otras causas de cáncer que debemos valorar mucho, aun cuando no ocupan un lugar, al menos de momento, muy importante dentro de la estadística tan siniestra. Para ello es importante tomar como referencia unos datos muy recientes y también preocupantes: El Journal of the National Cáncer Journal publicaba en Diciembre de 1994 un trabajo en que consideraba el tabaco como principal causa de cáncer en Europa del Este. Nuevos tratamientos esterilizantes se han demostrado también como factores de riesgo en determinados cánceres: la revista JAMA acaba de publicar un estudio realizado en el laboratorio Channíng de Boston, Masachu-setts, en el que participaron más de 10.000 varones, que muestran un mayor riesgo de desarrollo de cáncer de próstata asociado a la vasectomía, riesgo que va en aumento cuanto mayor es el tiempo transcurrido desde su realización.

Es preciso por tanto, que las instituciones sanitarias y la sociedad en general tome conciencia de la gravedad del problema, la salud es un bien a preservar y no es patrimonio de nadie. Sólo los cambios en los hábitos, la potenciación de la alimentación biológica, la eliminación o reducción al máximo de alimentos en conservas, embutidos, dulces, carnes grasas, pesticidas, insecticidas, conservantes, colorantes, alcohol…pueden acabar con esta plaga, por encima de cualquier otra investigación y tratamientos de efectos siempre limitados. Corresponde, por tanto, a los Estados replantearse la salud de los ciudadanos a través de cambios en las normas que rigen las industrias alimentarias, potenciar la agricultura biológica, luchar contra la contaminación, el tabaco y el alcohol y un mayor control sobre el uso y el abuso de la farmacología.

En esta línea se expresa el decálogo elaborado por los oncólogos del U.E. que calculan que sería posible reducir la mortalidad por cáncer en un 50% en menos de 20 años, lo que traducido a España, supondría ahorrar más de 50.000 muertes al año. De todos depende.